La mayoría de suplementos no te hacen falta. Estos sí.
Solo un puñado tiene evidencia científica sólida; el resto es marketing. Analizamos 204 productos por dosis real y coste por toma para decirte cuáles valen tu dinero — y cuáles no.
Somos tu proveedor de rendimiento: analizamos cientos de productos y solo te enseñamos los que superan nuestro filtro de dosis real, evidencia y precio por servicio. Con guías, dosis por peso y packs listos para que aciertes aunque no seas experto.
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Con evidencia
Solo recomendamos lo que tiene respaldo científico real. Si algo es humo, te lo decimos.
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Dosis que funcionan
Cada producto lleva la dosis clínica eficaz, no el reclamo del envase.
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Mejor precio/dosis
Comparamos el coste por servicio, no el precio del bote. Sin sorpresas.
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Todo en un clic
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Dinos qué buscas
¿Cuál es tu objetivo?
Cada objetivo pide una estrategia distinta — y suplementos distintos. Elige el tuyo y ve directo a lo que te sirve.
Olvida el catálogo infinito de etiquetas fluorescentes. Solo tres suplementos tienen evidencia sólida detrás para casi todo el mundo — y son más baratos de lo que crees.
EVIDENCIA A · +500 ESTUDIOS
Creatina: el suplemento más estudiado del planeta
Más de 500 estudios avalan su eficacia y seguridad. Aumenta la fuerza y la potencia entre un 5 y un 15% y acelera la ganancia de masa magra. Dosis: 5 g de monohidrato al día, todos los días. Sin fases de carga. Sin misterio.
HSN Creatina Excell 100% Creapure® 500 g29,90 €
EVIDENCIA A · 1,6-2,2 G/KG DÍA
Proteína: el ladrillo. Sin ella no hay obra
El entrenamiento rompe fibra; la proteína la reconstruye. Con la dieta sola, la mayoría no llega a sus gramos diarios. Un batido aporta 20-25 g de proteína de alto valor biológico con leucina suficiente para disparar la síntesis muscular. No es magia: es logística.
ESN Designer Whey Chocolate 1 kg39,90 €
EVIDENCIA B · 1-3 G EPA+DHA
Omega-3: recuperación e inflamación bajo control
EPA y DHA modulan la inflamación, protegen las articulaciones y favorecen la salud cardiovascular. La evidencia apunta a 2-3 g diarios de EPA+DHA para deportistas. Si no comes pescado azul tres veces por semana, lo necesitas.
Omega-3 2000 mg · 365 cápsulas (1 año)30,99 €
Sinergias reales, no relleno
Packs que sí funcionan
Cada pack existe por una razón concreta (te la contamos), no para inflar el ticket. Incluida la base de salud que deberías tomar aunque no pises el gym.
Chollos reales de suplementación (solo cuando los hay), guías nuevas y análisis sin humo. Cero spam: si no aporta, no lo enviamos.
El almacén
El Catálogo
Añade al carrito todo lo que necesites y tramítalo de una vez. Haz clic en cualquier producto para ver sus pros, contras y lo que suele comprarse junto.
0 productos · precios y stock en tiempo real en el checkout
SuperSuplementos / BENEFICIOS Y DOSIS
Cada compuesto, con TU dosis
Las dosis serias no son universales: la creatina, la cafeína o la proteína se calculan según tu peso corporal. Mueve el selector y cada ficha te mostrará tu dosis exacta, junto a beneficios reales con cifras, el mito a desmontar y el momento óptimo de toma. Si algo es prescindible, te lo decimos.
75 kgLAS FICHAS SE RECALCULAN AL INSTANTE
SuperSuplementos / ASESOR
Tu plan, calculado — no copiado
Una plantilla genérica no sabe cuánto pesas, cuánto gastas ni qué buscas. Tu dieta y tu rutina deben salir de tus números: peso, altura, actividad y objetivo. Lo demás es copiar el plan de otro y esperar sus resultados.
① La energía: Mifflin-St Jeor. Todo empieza por tu metabolismo basal: las calorías que quemas solo por existir. Lo calculamos con la fórmula más precisa validada por la ciencia a partir de tu peso, altura, edad y sexo. Después lo multiplicamos por tu actividad y obtenemos tu TDEE: tu gasto real diario. Sobre esa cifra, el ajuste de tu objetivo: −20% para perder grasa, +10% para ganar masa sin engordar de más.
② La proteína, en g/kg. No se prescribe a ojo: tu masa dicta cuánto material necesitas para construir o proteger músculo. En déficit sube a 2,2 g/kg para blindar la masa magra; en volumen bastan 1,9 g/kg; en fuerza, 2,0 g/kg — el resto de calorías rinden mejor como carbohidratos que alimentan tus levantamientos.
③ La rutina: especificidad. Tu cuerpo se adapta exactamente a lo que le exiges. Perder grasa pide densidad y descansos cortos; la hipertrofia pide volumen al 65-80% del máximo; el powerlifting es otro deporte: cargas del 80-95% RM, pocas repeticiones, descansos de 3-5 minutos y frecuencia alta en los tres básicos.
④ El resultado. Calorías y macros exactos, reparto de 4 comidas con alimentos reales, rutina día a día con series, repeticiones y descansos — y el stack de productos del catálogo que encaja con tu meta, listo para añadir al carrito en un clic.
01 · Objetivo
02 · Datos
03 · Actividad
¿Cuál es tu objetivo?
Sexo
Tus datos físicos
Actividad diaria (sin contar el gym)
Días de entreno / semana
Completa todos los campos para calcular.
SuperSuplementos / GUÍAS
Guías sin humo
Una plantilla genérica no sabe cuánto pesas, cuánto gastas ni qué buscas. Tu dieta y tu rutina deben salir de tus números: peso, altura, actividad y objetivo. Lo demás es copiar el plan de otro y esperar sus resultados. Aquí tienes el mapa completo — paso a paso, con el stack exacto para cada caso.
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Cómo adelgazar (perder grasa, no músculo)
Perder grasa es un problema de energía: gastar más de lo que entra, el tiempo suficiente, sin destruir el músculo que hace que el resultado final se vea bien. Estos son los 6 pasos, en orden de importancia.
01Calcula tu déficit. Tu gasto diario (TDEE) menos un 20%. Ni más — perderías músculo — ni menos — no verías progreso. Nuestro Asesor te lo calcula en 60 segundos con la fórmula Mifflin-St Jeor.
02Blinda tu proteína: 2,2 g/kg al día. En déficit, la proteína alta es lo que le dice a tu cuerpo "quema grasa, no músculo". Para 75 kg son ~165 g diarios — más de lo que crees. Un batido de whey hace la logística fácil.
03Entrena fuerza 3-4 días, no solo cardio. El músculo que no usas en déficit, se pierde. Pesos compuestos (sentadilla, press, remo) con 8-12 repeticiones le dan al cuerpo la razón para conservarlo.
04Suma 8-10.000 pasos diarios. El cardio invisible: quema cientos de kcal sin generar el hambre ni la fatiga del cardio intenso. Es la palanca de gasto más sostenible que existe.
05Duerme 7-8 horas. Dormir mal dispara el hambre (grelina +28%) y hace que el peso perdido venga más del músculo. El sueño es la herramienta de definición más infravalorada.
06Mantén la creatina. Error clásico: dejarla "para no retener agua". La retención es intramuscular (buena) y la creatina protege tu fuerza mientras cortas. 5 g diarios, siempre.
Resultado realista: 0,5-1% de tu peso corporal por semana. Más rápido = más músculo perdido. A 75 kg, entre 1,5 y 3 kg al mes de grasa real.
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Cómo ganar masa muscular (sin engordar de más)
El músculo se construye con tres ingredientes: estímulo (entrenar duro), material (proteína y calorías) y descanso (dormir). Si falta uno, los otros dos no compensan. El orden correcto:
01Superávit pequeño: +10%. Ganar músculo requiere energía extra, pero el exceso se convierte en grasa: +250-350 kcal sobre tu gasto bastan. "Volumen sucio" solo significa definición más larga después.
02Proteína: 1,9 g/kg al día. Por encima de 2,2 g/kg no hay beneficio extra (meta-análisis de Morton, 2018) — el resto de calorías rinden más en carbohidratos que alimentan tus entrenos.
03Volumen progresivo: 10-20 series semanales por grupo. El músculo crece cuando el estímulo de hoy supera al de la semana pasada: más peso, más repeticiones o más series. Apúntalo todo.
04Creatina desde el día 1. +8-14% de fuerza significa más volumen efectivo por sesión — el interés compuesto del músculo. Es el único suplemento que de verdad acelera la ganancia.
05Duerme como entrenas. La hormona de crecimiento se libera en sueño profundo. 7-9 horas. El magnesio por la noche ayuda a la calidad del sueño si andas corto.
06Paciencia estratégica. Un principiante puede ganar 0,5-1 kg de músculo al mes; un intermedio, la mitad. Si la báscula sube más rápido, es grasa. Ajusta cada 2-3 semanas.
La regla de oro: si no apuntas tus levantamientos, no estás progresando — estás paseando. La sobrecarga progresiva es EL mecanismo; todo lo demás es apoyo.
¿Powerlifting o fuerza pura? El principio de especificidad manda: cargas del 80-95% del RM, pocas repeticiones, descansos de 3-5 minutos y frecuencia alta en sentadilla, banca y peso muerto. Genera tu programa completo con porcentajes en el Asesor →
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Dietas de ejemplo (día completo)
Dos días reales para que veas cómo se reparten las calorías y la proteína. Son plantillas orientativas para ~75 kg; genera la tuya exacta —con tus kilos y tu objetivo— en el Asesor.
💪 Volumen · ~3.000 kcal · 175 g proteína
Desayuno
Avena 80 g + 3 huevos + plátano Café. ~600 kcal, 30 g proteína.
Arroz 100 g + pollo 200 g + verduras + AOVE ~750 kcal, 50 g proteína.
Post-entreno
Batido de whey + avena + crema de cacahuete ~500 kcal, 40 g proteína.
Cena
Salmón 180 g + patata + ensalada ~600 kcal, 35 g proteína.
🔥 Definición · ~2.000 kcal · 165 g proteína
Desayuno
Claras 6 + 1 huevo + tostada integral + tomate Café. ~350 kcal, 30 g proteína.
Media mañana
Requesón + fresas ~200 kcal, 25 g proteína.
Comida
Ternera magra 200 g + arroz 60 g + mucha verdura ~550 kcal, 50 g proteína.
Post-entreno
Batido de whey + 1 fruta ~250 kcal, 30 g proteína.
Cena
Pescado blanco 200 g + verduras al horno + AOVE ~450 kcal, 35 g proteína.
Regla práctica: proteína en cada comida (mano de la palma), verdura en comida y cena (medio plato), y el carbohidrato alrededor del entreno. Ajusta las cantidades ±10% según cómo evolucione tu peso cada 2 semanas.
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Rutinas listas para copiar
Tres esquemas probados según tu experiencia y días disponibles. Progresa añadiendo peso o repeticiones cada semana (sobrecarga progresiva). Para el reparto exacto por objetivo, usa el Asesor.
Full-Body · Principiante · 3 díasLun / Mié / Vie
Sentadilla3×82 min
Press banca3×82 min
Remo con barra3×1090 s
Press militar3×1090 s
Peso muerto rumano3×102 min
Plancha3×45 s45 s
Push / Pull / Legs · Intermedio · 6 díasHipertrofia
PUSH — Press banca, militar, aperturas, tríceps, laterales4×8-1260-90 s
PULL — Dominadas, remo, jalón, face pull, curl4×8-1260-90 s
LEGS — Sentadilla, prensa, femoral, gemelo, abdomen4×8-1290-120 s
Se repite ×2 a la semana——
Fuerza 5×5 · Avanzado · 3 díasFuerza máxima
Sentadilla5×53 min
Press banca / Press militar (alterna)5×53 min
Peso muerto1×54 min
Accesorios (dominadas, fondos)3×máx2 min
SuperSuplementos / COMPARADOR
Comparador de calidad
Elige una categoría y hasta 3 productos. Los ponemos cara a cara: precio por dosis real, valoraciones, certificaciones, pros y contras — y una puntuación SuperSuplementos de 0 a 10 que pondera calidad, precio y confianza de marca.
Selecciona hasta 3 productos para compararlos · 0/3 seleccionados
Ranking automático
Top 5 de la categoría por puntuación SuperSuplementos
SuperSuplementos / GIMNASIOS
Encuentra tu gym más cercano
Comprar el suplemento es el 10%; entrenar es el 90%. Activa tu ubicación y te mostramos los gimnasios más cercanos en el mapa, o busca por ciudad. Sin excusas.
📍 Gimnasios cerca de ti
Usa tu ubicación para ver en el mapa los gimnasios de tu zona. Tu ubicación no se guarda: solo se usa para centrar el mapa.
Estoy empezando en el gym, ¿qué suplementos necesito de verdad?
Solo dos al principio: creatina monohidrato (5 g diarios, el suplemento con más respaldo científico) y proteína whey si no llegas a tu cuota con comida (1,6-2,2 g por kilo de peso). Con el tiempo, añade vitamina D3, omega-3 y magnesio como base de salud. Todo lo demás es opcional — usa nuestro Asesor y te montamos el stack exacto para tu objetivo.
¿Cuándo y cómo tomo la creatina? ¿Hay que hacer descansos?
5 gramos al día, todos los días, a la hora que quieras — con o sin entreno, el horario da igual. No hace falta fase de carga ni ciclarla ni descansar: la clave es la constancia. Notarás el efecto (más fuerza y repeticiones) a las 2-4 semanas, cuando el músculo se satura. La ligera subida de peso inicial es agua intramuscular: es buena señal.
¿La proteína en polvo "engorda" o daña el riñón?
Ninguna de las dos. La proteína en polvo es simplemente comida filtrada: un batido de whey tiene las calorías de una pechuga pequeña de pollo. Lo que sube o baja tu peso son las calorías totales del día, no el formato. Y en personas sanas, las ingestas altas de proteína no dañan el riñón — es uno de los mitos más desmentidos de la nutrición deportiva.
¿Qué diferencia hay entre whey concentrada, aislada e hidrolizada?
Concentrada: 70-80% de proteína, la mejor relación calidad-precio para la mayoría. Aislada (ISO): +90% de proteína, casi sin lactosa ni grasa — ideal si te sienta mal la leche o estás en definición estricta. Hidrolizada: pre-digerida, absorción máxima, precio máximo — solo merece la pena en casos concretos. Si dudas, empieza por concentrada de una marca seria.
¿Cuándo debería empezar a usar cinturón, straps o muñequeras?
Cuando la carga lo pida, no antes. Cinturón: a partir del ~80% de tu máximo en sentadilla y peso muerto. Straps: cuando el agarre te falle antes que la espalda en tirones pesados. Muñequeras: en press pesados si notas la muñeca inestable. Son herramientas para levantar más y con menos riesgo, no muletas para toda la sesión.
¿El pre-entreno es imprescindible? Me da miedo el "hormigueo"
Imprescindible no es — tu descanso y tu comida importan más. Pero para sesiones exigentes o días sin energía funciona: cafeína para el sistema nervioso, citrulina para el flujo y beta-alanina para el aguante. El hormigueo en la piel (parestesia) es la beta-alanina: totalmente inofensivo y desaparece en 30-60 min. Empieza con media dosis y nunca lo tomes después de las 17h.
¿Cómo llega mi pedido y qué pasa si quiero devolverlo?
Tu carrito se tramita en el checkout seguro de Amazon.es: pagas con tus métodos de siempre, tienes envío rápido (24-48h con Prime), seguimiento en tiempo real y su política de devoluciones de 30 días. Nosotros seleccionamos el catálogo; la logística la pone el mejor operador del mundo.
SuperSuplementos / ENTRENAMIENTO
Ejercicios y tipos de entrenamiento
El suplemento es el 10%; entrenar bien es el 90%. Aquí tienes los tipos de entrenamiento explicados para elegir el tuyo, y una base de ejercicios con la técnica correcta y el error a evitar en cada uno. Todo basado en evidencia.
Tipos de entrenamiento
¿Cuál encaja contigo?
Elige según tu objetivo: fuerza, volumen, resistencia o rendimiento.
Base de ejercicios
Técnica correcta, sin lesiones
Filtra por grupo muscular. Cada ficha trae 3 claves de técnica y el error más común.
🔬 Basado en la ciencia
Nuestras recomendaciones se apoyan en la evidencia disponible, sobre todo en los posicionamientos oficiales de la International Society of Sports Nutrition (ISSN) y en metaanálisis publicados en revistas revisadas por pares. Estas son algunas de las referencias clave:
ISSN Position Stand: Creatina en el ejercicio y el deporte
La creatina monohidrato es, junto a la proteína y la cafeína, uno de los poquísimos suplementos con respaldo científico de primer nivel. Cientos de estudios y varios metaanálisis confirman que mejora la fuerza, la potencia y la masa muscular. Sin embargo, sigue rodeada de dudas sobre cómo tomarla correctamente. Aquí resolvemos, con cifras concretas, todo lo que necesitas saber.
Qué es la creatina y por qué funciona
La creatina es un compuesto que el cuerpo sintetiza (aproximadamente 1 g al día) a partir de los aminoácidos arginina, glicina y metionina, y que también obtenemos de la carne y el pescado (en torno a 1-2 g diarios en una dieta omnívora). Se almacena en el músculo en forma de fosfocreatina, un depósito rápido de energía que regenera ATP durante los esfuerzos intensos y breves.
Suplementarse aumenta las reservas musculares hasta un 20-40 % por encima del nivel basal. Ese margen extra se traduce en más repeticiones, más volumen de entrenamiento y, a medio plazo, más adaptaciones. Los metaanálisis estiman mejoras de fuerza en torno al 5-10 % frente a placebo cuando se combina con entrenamiento de resistencia.
Dosis: cuánta creatina tomar al día
La dosis de mantenimiento estándar es de 3 a 5 gramos diarios de creatina monohidrato. Para la mayoría de personas, 5 g cubren con holgura las necesidades. Las personas de mayor peso corporal o con mucha masa muscular pueden beneficiarse de dosis ajustadas a 0,03-0,05 g por kilo de peso.
¿Fase de carga sí o no?
Existen dos protocolos igualmente válidos para saturar el músculo:
Protocolo
Dosis
Saturación
Con carga
20 g/día (4×5 g) 5-7 días, luego 3-5 g/día
~1 semana
Sin carga
3-5 g/día constante
~3-4 semanas
Ambos llegan al mismo punto final. La carga solo acelera el proceso; si no tienes prisa, tomar 5 g diarios desde el primer día es igual de eficaz y reduce las molestias digestivas que a veces provocan las dosis altas.
Timing: ¿cuándo es mejor tomarla?
Aquí es donde más mitos circulan. La realidad es que la creatina funciona por saturación acumulada, no por el momento puntual de la toma. Lo que de verdad importa es la constancia diaria, no si la tomas a las 8 de la mañana o antes de entrenar.
Dicho esto, algunos estudios sugieren una ligera ventaja al tomarla cerca del entrenamiento (justo después). La diferencia es pequeña, así que la recomendación práctica es sencilla: tómala a la hora que mejor recuerdes cada día. Los días de descanso, cualquier momento sirve.
Qué forma de creatina elegir
El monohidrato de creatina es el estándar de oro: es la forma más estudiada, la más eficaz y la más económica. Formatos como creatina HCl, malato o kre-alkalyn se venden más caros prometiendo mejor absorción, pero ningún estudio ha demostrado que superen al monohidrato. El sello Creapure garantiza pureza. Puedes ver las opciones en nuestro catálogo y comparar polvo y cápsulas.
Mitos frecuentes desmentidos
"Daña los riñones". En personas sanas no hay evidencia de daño renal, incluso en estudios de varios años. Si tienes patología renal previa, consulta con tu médico.
"Hincha y retiene líquido feo". Atrae agua al interior de la célula muscular (agua intracelular), no bajo la piel. El +1-2 kg inicial es agua muscular, no grasa.
"Hay que ciclar o descansar". No es necesario; ciclar solo hace que pierdas la saturación.
"Provoca caída del pelo". Nace de un único estudio pequeño sin confirmación posterior. No hay evidencia sólida.
Resumen práctico
Toma 3-5 g de creatina monohidrato al día, todos los días, con o sin carga inicial. El momento del día es secundario frente a la constancia. Elige monohidrato puro y olvídate de fórmulas caras. Revisa las creatinas del catálogo de SuperSuplementos.
¿Quieres tu dosis exacta? En Beneficios calculamos tu creatina según tu peso corporal.
Creatinas recomendadas del catálogo
Todas monohidrato puro —la forma con evidencia—. Elige polvo o cápsulas:
Cuánta proteína tomar al día para ganar músculo o adelgazar
La proteína es el macronutriente más determinante tanto si quieres ganar masa muscular como si buscas perder grasa. Sin embargo, las cifras que circulan varían enormemente. En esta guía te damos las recomendaciones respaldadas por la ciencia, expresadas en gramos por kilo de peso corporal (g/kg).
Por qué la proteína es clave
Las proteínas aportan los aminoácidos que reparan y construyen el tejido muscular. Además son el macronutriente más saciante y el que más energía consume al digerirse (efecto térmico del 20-30 %, frente al 5-10 % de los carbohidratos). Esto la convierte en la protagonista de cualquier dieta para mejorar el físico.
Cuánta proteína para ganar músculo
El consenso científico, respaldado por metaanálisis, sitúa el rango óptimo para maximizar la hipertrofia entre 1,6 y 2,2 g/kg de peso corporal al día. Por encima de 1,6 g/kg las ganancias adicionales son marginales, pero llegar a 2,2 g/kg da margen de seguridad.
Peso
1,6 g/kg
2,2 g/kg
60 kg
96 g
132 g
75 kg
120 g
165 g
90 kg
144 g
198 g
Reparto a lo largo del día
Distribuir la proteína en 3-4 comidas de 0,4 g/kg cada una (unos 25-40 g por toma) optimiza la síntesis proteica. El mito de "solo se absorben 30 g por comida" es inexacto: el cuerpo aprovecha todo, pero repartir maximiza la señal anabólica.
Cuánta proteína para adelgazar
En déficit calórico la proteína sube en prioridad: protege la masa muscular y aumenta la saciedad. La investigación recomienda entre 1,8 y 2,7 g/kg, y en personas ya delgadas puede llegar a 2,4-3,1 g/kg de masa magra en fases agresivas.
Objetivo
Rango
Mantenimiento (activo)
1,4-1,8 g/kg
Ganar músculo
1,6-2,2 g/kg
Pérdida de grasa
1,8-2,7 g/kg
Definición avanzada
2,4-3,1 g/kg
Calidad, no solo cantidad
La calidad depende del contenido en aminoácidos esenciales, sobre todo leucina (umbral de 2,5-3 g por comida). Las fuentes animales y el suero (whey) tienen perfiles completos. En dieta vegetal, combina fuentes y considera proteína de guisante o soja.
¿Necesitas suplementos?
Los batidos no son mágicos: son comida en polvo, cómoda y económica. Su utilidad es llegar a tu objetivo diario cuando la comida se queda corta. Un cazo de whey aporta 20-25 g de proteína rápida. Compara aislados, concentrados y proteínas vegetales en el catálogo.
Conclusión
Apunta a 1,6-2,2 g/kg para construir músculo y sube hacia 2-2,7 g/kg al perder grasa. Prioriza fuentes de calidad, reparte en varias comidas y usa los suplementos para cerrar el hueco.
Calcula tu proteína exacta: el Asesor te da tus gramos diarios según peso y objetivo.
Proteínas recomendadas del catálogo
Para llegar a tus gramos diarios sin cocinar de más:
SuperSuplementos nace de una idea sencilla: la mayoría de la información sobre suplementación deportiva está pensada para vender, no para ayudar. Nuestro lema resume cómo trabajamos: ciencia, hierro y criterio. Recomendamos lo que tiene respaldo real y decimos con claridad lo que no sirve.
Nuestra misión
Ofrecer recomendaciones basadas en evidencia sobre suplementación y equipo de entrenamiento, sin humo ni promesas exageradas. Si un producto no ha demostrado su utilidad en la literatura científica, lo decimos. Si dos productos son equivalentes y uno cuesta el triple, también.
Cómo seleccionamos los productos
No listamos un producto por la comisión que genera, sino porque supera nuestros criterios. Cada recomendación se evalúa con los mismos filtros:
Dosis clínicamente eficaz: comprobamos que la cantidad de principio activo coincide con la que ha mostrado efecto en los estudios, no con la del reclamo del envase.
Evidencia científica: priorizamos ingredientes con respaldo sólido (creatina monohidrato, proteína de suero) frente a los de evidencia débil.
Valoraciones reales de usuarios: revisamos la reputación y la consistencia del producto en el mercado.
Relación precio/dosis: calculamos el coste por dosis eficaz para que compares lo que importa, no el precio del bote.
Basado en fuentes científicas
Nuestras guías y valoraciones se apoyan en fuentes científicas contrastadas, como los posicionamientos de la International Society of Sports Nutrition (ISSN) y las revisiones de evidencia de Examine.com, entre otras publicaciones revisadas por pares. La información es divulgativa y no sustituye el consejo de un profesional sanitario.
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Última actualización: julio de 2026.
SuperSuplementos / DIETAS
Guías de dietas
No existe una dieta mágica: la mejor es la que puedes mantener en el tiempo. Aquí tienes las más populares explicadas sin humo, con ejemplo de comidas y los suplementos clave para llevarlas al 100%.
Dieta cetogénica (keto): la guía completa y honesta
Qué es la dieta cetogénica y cómo funciona
La dieta cetogénica (o dieta keto) es un patrón de alimentación muy bajo en carbohidratos, habitualmente por debajo de 50 g al día (y a menudo entre 20 y 30 g netos), alto en grasas y con una cantidad moderada de proteína. En reparto de energía suele situarse en torno al 70-75 % de las calorías en forma de grasa, 20-25 % de proteína y solo un 5-10 % de hidratos.
Al recortar tanto los carbohidratos, el cuerpo agota sus reservas de glucógeno y tiene que buscar otra fuente de energía. Ahí es donde entra la cetosis.
¿Qué es la cetosis?
Cuando el glucógeno del hígado y el músculo se vacía, la insulina baja y el hígado empieza a transformar la grasa en cuerpos cetónicos (beta-hidroxibutirato, acetoacetato y acetona). Esas cetonas pasan a ser el combustible principal del cerebro y de buena parte del cuerpo cuando falta glucosa. Entrar en cetosis nutricional suele llevar entre 2 y 4 días de restricción constante, aunque la adaptación completa (la llamada "keto-adaptación") puede requerir varias semanas.
Conviene ser honestos con un punto: la keto no "quema grasa por arte de magia". Para perder grasa sigue haciendo falta un déficit calórico. Lo que aporta este enfoque es que la grasa y la proteína sacian mucho, y a algunas personas les resulta más fácil comer menos sin pasar hambre.
Para quién encaja y para quién no
No existe una dieta "mejor" universal: la mejor es la que puedes mantener en el tiempo y que cubre tus necesidades. Aun así, la keto encaja mejor en unos casos que en otros.
Puede encajar bien si...
Buscas un enfoque saciante y te va bien comer pocas veces al día.
Toleras mal los picos de azúcar y el hambre "por ansiedad" entre comidas.
Disfrutas de alimentos ricos en grasa y proteína (huevos, pescado, carne, aguacate, aceite de oliva).
Estás dispuesto a planificar y a cuidar la hidratación y los electrolitos.
Mejor evitarla, o consultar antes con un médico, si...
Tienes diabetes y tomas insulina o fármacos como los inhibidores SGLT2: las dosis pueden necesitar ajuste y existe riesgo de complicaciones.
Estás embarazada o en lactancia.
Tienes enfermedad renal o hepática, o un trastorno del metabolismo de las grasas.
Tienes o has tenido un trastorno de la conducta alimentaria.
Tomas medicación para la tensión: al perder agua y sodio puede bajarte más de lo previsto.
En todos estos casos, lo sensato es hablar con un profesional sanitario antes de empezar. Ninguna guía sustituye a una valoración individual.
La "gripe keto": por qué los electrolitos y el magnesio son críticos
Los primeros días, mucha gente nota cansancio, dolor de cabeza, irritabilidad, niebla mental, calambres o mareo. Es lo que se conoce como "gripe keto" y, aunque asusta, casi siempre es pasajera y en buena parte evitable.
La causa principal no es "la falta de azúcar", sino el agua y los electrolitos que pierdes. Cada gramo de glucógeno retiene unos 3 g de agua, así que al vaciar esas reservas eliminas líquido rápidamente. Además, al bajar la insulina, el riñón excreta más sodio (y con él arrastra potasio y magnesio). Ese vaciado de minerales es lo que provoca gran parte de los síntomas.
La solución es sencilla y consiste en reponer de forma proactiva:
Sodio: no tengas miedo a la sal. En keto muchas personas necesitan bastante más sodio del habitual; añadir sal a las comidas o un caldo salado ayuda mucho.
Potasio: aguacate, espinacas, acelgas, champiñones y salmón son buenas fuentes; los electrolitos formulados también lo incluyen.
Magnesio: es el que más se asocia a calambres, insomnio y fatiga durante la adaptación, y a menudo cuesta cubrirlo solo con comida.
Beber agua está bien, pero solo agua no basta: si repones líquido sin minerales, incluso puedes diluir aún más los electrolitos. La clave es agua con sales.
Ejemplo de un día de comidas keto
Este es un ejemplo orientativo, pensado para dar ideas y no como una pauta cerrada. Las cantidades dependen de tus calorías, tu actividad y tus objetivos.
Comida
Menú
Idea clave
Desayuno
Huevos revueltos en mantequilla con aguacate y salmón ahumado. Café con un poco de nata.
Grasa + proteína que sacian toda la mañana.
Comida
Muslos de pollo con piel a la plancha y ensalada de hojas verdes con aceite de oliva virgen extra y queso.
Verdura baja en carbos y grasa de calidad.
Merienda
Un puñado de nueces o macadamias con un poco de queso curado.
Snack saciante sin azúcar.
Cena
Salmón al horno con espárragos y calabacín salteados en mantequilla.
Omega-3 y potasio en el mismo plato.
Qué comer y qué evitar
Sí: carne y aves, pescado azul, huevos, aguacate, aceite de oliva, mantequilla, frutos secos y semillas, quesos y lácteos enteros, y verduras bajas en carbos (hojas verdes, brócoli, coliflor, calabacín, espárragos).
No: azúcar y dulces, pan, pasta, arroz, patata, legumbres, la mayoría de la fruta (salvo un poco de frutos rojos), cerveza y refrescos azucarados.
Recuerda añadir sal a las comidas e hidratarte bien a lo largo del día.
Errores y consideraciones comunes
La mayoría de los problemas con la keto no vienen de la dieta en sí, sino de cómo se aplica. Estos son los fallos más frecuentes:
Descuidar los electrolitos. Es la causa número uno de abandonar en la primera semana. Repón sodio, potasio y magnesio desde el día uno.
Pasarte de proteína... o quedarte corto. El mito de que "mucha proteína te saca de cetosis" está muy exagerado; la gluconeogénesis se regula por demanda, no por exceso. Apunta a algo razonable (en torno a 1,2-2,0 g por kg de peso) para cuidar tu masa muscular.
Confundir keto con "comer solo beicon". La calidad importa: prioriza grasas buenas y no descuides las verduras bajas en carbos ni la fibra.
No planificar. Sin comida keto a mano, es fácil acabar comiendo lo primero que pillas, casi siempre alto en carbos.
Ignorar señales de tu cuerpo. Si notas síntomas persistentes, tomas medicación o tienes alguna patología, consulta con un médico o dietista-nutricionista. Esto es especialmente importante en diabetes, problemas renales o cardiovasculares.
Nada de esto son promesas: la keto es una herramienta útil para algunas personas, no una cura ni una obligación.
Suplementos clave para hacer esta dieta al 100%
En keto no suplementas "por rendir más", sino sobre todo para compensar lo que pierdes al cambiar de combustible y para cubrir lo que cuesta llegar solo con comida. Estos son los que de verdad tienen sentido en esta dieta y por qué:
Electrolitos (sodio y potasio): son la pieza central contra la gripe keto. Al vaciar el glucógeno pierdes agua y minerales de golpe, y reponerlos evita el cansancio, los calambres y el dolor de cabeza de los primeros días. Elige uno sin azúcar para no romper la cetosis.
Magnesio: en low-carb se disparan sus pérdidas por la orina y es difícil cubrirlo solo con comida. Reponerlo ayuda con calambres, sueño y fatiga durante la adaptación; las formas tipo glicinato/bisglicinato se absorben y sientan mejor.
Proteína (whey): te permite alcanzar tus objetivos de proteína con muy pocos carbohidratos por dosis, algo clave para mantener músculo sin comprometer la cetosis, sobre todo los días con poco apetito.
Creatina: no lleva carbohidratos y sostiene tu fuerza y potencia justo cuando el rendimiento explosivo tiende a resentirse al bajar los hidratos. Es de lo más respaldado por la evidencia.
Omega-3 (EPA/DHA): como en keto casi toda tu energía viene de la grasa, sumar omega-3 mejora la calidad del perfil de grasas frente a tanta saturada.
Vitamina D3 + K2: es liposoluble, así que en una dieta rica en grasa se absorbe muy bien; útil para cubrir micronutrientes que escasean al reducir lácteos o alimentos fortificados.
Ninguno es imprescindible para "que funcione", pero los electrolitos y el magnesio sí marcan una diferencia real en cómo te sientes las primeras semanas.
Conclusión práctica
La dieta cetogénica es una herramienta útil para quien la tolera y la disfruta, no un atajo milagroso: sigues necesitando un déficit calórico para perder grasa y constancia para adaptarte. Lo que suele hundir a la gente no es la dieta, sino descuidar la hidratación y los minerales.
Si vas a probarla, hazlo bien desde el principio: baja los carbohidratos por debajo de 50 g, no le tengas miedo a la sal, repón potasio y magnesio, cubre tu proteína y planifica tus comidas. Y si tomas medicación o tienes cualquier patología, habla antes con un profesional sanitario. Con esas bases, la primera semana deja de ser un muro y la keto se vuelve mucho más llevadera.
Tu stack de suplementos para esta dieta
En keto pierdes mucha agua y, con ella, sodio, potasio y magnesio, así que los electrolitos y el magnesio marcan la diferencia entre pasarlo mal la primera semana o adaptarte casi sin notarlo. El resto del stack cubre la proteína de calidad, las grasas omega-3 y los micronutrientes que suelen escasear al eliminar tantos grupos de alimentos.
Repone el sodio y el potasio que pierdes al vaciar el glucógeno y expulsar agua (la causa real de la gripe keto) y, al no llevar azúcar, no te saca de cetosis.
En keto se disparan las pérdidas de magnesio por la orina, y reponerlo en forma de glicinato bien absorbida ayuda a frenar los calambres, el insomnio y el cansancio de la adaptación.
Aporta proteína de alto valor biológico con muy pocos carbohidratos por dosis, ideal para cubrir tus necesidades y mantener músculo sin comprometer la cetosis.
Al ser liposoluble se absorbe muy bien en una dieta rica en grasa, y ayuda a cubrir micronutrientes que escasean cuando reduces lácteos o alimentos fortificados.
Ayuno intermitente (16/8 y variantes): guía completa y honesta
Qué es el ayuno intermitente y cómo funciona
El ayuno intermitente no es una dieta en el sentido clásico: no te dice qué comer, sino cuándo. Consiste en alternar una ventana de ayuno (solo agua, café o infusiones sin calorías) con una ventana de alimentación en la que concentras todas tus comidas.
El formato más popular es el 16/8: 16 horas de ayuno y 8 de alimentación (por ejemplo, comer entre las 12:00 y las 20:00). Existen variantes según cuánto aprietes la ventana:
14/10: la puerta de entrada, más fácil de sostener y buena para empezar.
16/8: el estándar, buen equilibrio entre adherencia y efecto.
18/6: ventana corta, exige planificar bien las comidas.
OMAD (One Meal A Day, una sola comida al día): la variante más exigente y no apta para todo el mundo.
¿Por qué funciona? En la mayoría de los casos no por "magia metabólica", sino porque reduce la ventana en la que puedes comer y eso suele bajar las calorías totales del día casi sin contar. Al pasar horas sin comer, la insulina baja y el cuerpo tira más de la grasa como energía, pero el resultado sobre tu peso depende sobre todo del balance calórico total, no del reloj. El ayuno es una herramienta para comer de forma más ordenada, no un atajo milagroso.
Para quién es y para quién NO
El ayuno intermitente encaja bien si...
Prefieres pocas comidas grandes en lugar de estar picando todo el día.
Sueles saltarte el desayuno sin problema y no tienes hambre a primera hora.
Buscas una estructura sencilla para controlar las calorías sin pesar cada gramo.
Tu horario laboral o social encaja con concentrar la comida en unas horas.
No es buena idea (o requiere supervisión profesional) si...
Estás embarazada o en periodo de lactancia.
Tienes o has tenido un trastorno de la conducta alimentaria: restringir horas puede reactivar patrones dañinos.
Eres diabético/a o tomas medicación para bajar la glucosa (riesgo de hipoglucemia).
Eres adolescente en crecimiento o persona mayor con riesgo de perder masa muscular.
Tienes un gasto energético muy alto y te cuesta cubrir calorías y proteína en pocas horas.
En cualquiera de estos casos, y siempre que tomes medicación o tengas una patología, consulta antes con tu médico o con un dietista-nutricionista colegiado. Esta guía es informativa y no sustituye el consejo de un profesional sanitario.
Qué rompe y qué NO rompe el ayuno (hidratación, cafeína y electrolitos)
La regla práctica: lo que aporta calorías rompe el ayuno; lo que no aporta calorías (o casi), no. Con matices, este es el mapa:
No rompen el ayuno (o su efecto es despreciable):
Agua, agua con gas y una pizca de sal.
Café solo e infusiones sin azúcar.
Electrolitos sin azúcar (sodio, potasio, magnesio): cero o casi cero calorías.
Cafeína en cápsula o en el café.
Creatina monohidrato (no tiene calorías apreciables).
Rompen o "manchan" el ayuno:
Cualquier bebida con azúcar, zumos y refrescos (incluido el café con leche o con nata).
Batidos de proteína (whey o caseína) y ganadores: aportan calorías y elevan la insulina.
EAA/BCAA: técnicamente aportan unas pocas calorías y estimulan algo la insulina; si buscas un ayuno "estricto", cuentan.
El punto que casi nadie tiene en cuenta es la hidratación y los electrolitos. Al ayunar, y sobre todo si además reduces carbohidratos, tu cuerpo retiene menos agua y pierdes sodio, potasio y magnesio. Ese es el motivo real de muchos dolores de cabeza, mareos, calambres y "niebla mental" que la gente atribuye al ayuno en sí. Beber agua con una pizca de sal o un electrolito sin azúcar, y cuidar el magnesio, resuelve la mayoría de esos síntomas sin romper el ayuno.
La cafeína (café o cápsula) es tu aliada durante la ventana de ayuno: reduce el apetito, mejora el foco y da un empujón de energía, sobre todo en las últimas horas antes de comer. Eso sí, no abuses ni la tomes muy tarde para no arruinar el sueño.
Entreno en ayunas y cómo repartir la proteína en la ventana
Entrenar en ayunas: ¿sí o no?
Entrenar en ayunas es perfectamente válido y a mucha gente le sienta bien (ligereza, foco). No "quema mucha más grasa" a la larga (de nuevo, manda el balance del día), pero es cómodo si entrenas por la mañana dentro de tu ventana de ayuno. El riesgo real no es "quemar músculo" por una sesión, sino no cubrir la proteína total del día.
Para entrenar en ayunas sin comprometer el músculo:
Cafeína 20-40 min antes: rinde como pre-entreno sin aportar calorías.
EAA (aminoácidos esenciales) alrededor del entreno si vas a tardar en comer: dan la señal para construir músculo con un impacto mínimo en el ayuno.
Creatina: 3-5 g al día, a la hora que quieras. Es independiente del ayuno y de las comidas; lo importante es la constancia.
Sal y electrolitos si entrenas duro y sudas mucho.
Cómo repartir la proteína en una ventana corta
Este es el mayor reto del ayuno: meter toda tu proteína (aprox. 1,6-2,2 g por kg de peso al día) en 6-8 horas. Con una ventana pequeña te quedan 2-3 comidas, así que cada una debe ser generosa en proteína.
Reparte en 2-3 tomas de 30-50 g de proteína cada una.
Si te cuesta llegar solo con comida, un batido de whey dentro de la ventana es la forma más fácil y barata de sumar 25-30 g.
Como última comida antes del ayuno largo, una fuente de digestión lenta (caseína, requesón, yogur griego) mantiene el aporte de aminoácidos durante más horas.
Ejemplo de un día 16/8
Ejemplo de un día 16/8 con ventana de 12:00 a 20:00 para alguien que entrena a media mañana. Ajusta las cantidades a tus calorías y a tu objetivo.
Solo agua e infusiones sin azúcar hasta el día siguiente.
Con este reparto rondas los 110-120 g de proteína en tres tomas, cubres electrolitos en la parte dura del ayuno y entrenas con energía sin romperlo.
Suplementos clave para hacer esta dieta al 100%
Los suplementos no hacen que el ayuno funcione, pero sí resuelven sus tres puntos débiles: los electrolitos que pierdes durante el ayuno, la energía para entrenar sin comer y llegar a tu proteína en una ventana corta. Estos son los que de verdad encajan:
Electrolitos sin azúcar: la pieza número uno. Reponen sodio, potasio y magnesio durante las horas de ayuno y evitan el dolor de cabeza, los mareos y los calambres, todo sin aportar calorías ni romper el ayuno.
Cafeína: tu "pre-entreno" de la ventana de ayuno. Quita el hambre en las últimas horas, mejora el foco y sube el rendimiento cuando entrenas en ayunas, con cero calorías.
EAA (aminoácidos esenciales): la forma más "limpia" de dar señal de construcción muscular alrededor del entreno en ayunas cuando aún faltan horas para comer, con un impacto mínimo sobre el ayuno.
Creatina monohidrato: 3-5 g diarios que puedes tomar a cualquier hora porque no rompen el ayuno; mantienen fuerza y rendimiento aunque entrenes sin haber comido.
Proteína whey: el comodín para cerrar tu proteína del día cuando la ventana es corta y no te da tiempo a cocinar tres comidas completas.
Caseína: proteína de digestión lenta ideal como última toma antes del ayuno largo, para ir liberando aminoácidos durante buena parte de las 16 horas sin comer.
Tienes el detalle de cada producto recomendado más abajo. No necesitas todos: empieza por electrolitos y proteína, y añade el resto según entrenes o no en ayunas.
Errores comunes y conclusión práctica
Errores frecuentes
Descuidar los electrolitos: la causa nº 1 de que "el ayuno siente mal". El agua sola no basta; necesitas sodio, potasio y magnesio.
Pensar que ayunar es carta blanca: si en la ventana comes de más o comes mal, no adelgazas. El balance calórico sigue mandando.
Quedarte corto de proteína: es el error que más masa muscular cuesta. Planifica 2-3 tomas generosas.
Romper el ayuno con un atracón: pasar de nada a una comida enorme sienta mal. Rompe con una comida equilibrada.
Forzar el OMAD desde el primer día: empieza por 14/10 o 16/8 y ajusta según cómo te sientas.
Ignorar el sueño y el estrés: si el ayuno te quita el sueño o te pone irritable, quizá no sea para ti en este momento.
Conclusión práctica
El ayuno intermitente es una herramienta útil y sencilla para ordenar las comidas y, para muchas personas, comer algo menos sin pasarlo mal. No es magia ni cura nada: funciona en la medida en que te ayuda a mantener un déficit y a comer mejor. Cuida los electrolitos, no descuides la proteína, usa la cafeína a tu favor y sé constante con la creatina si entrenas. Y si tienes cualquier condición médica, tomas medicación o algo no encaja, habla con un profesional sanitario antes de empezar. La mejor estrategia siempre es la que puedes sostener meses, no días.
Tu stack de suplementos para esta dieta
En ayuno intermitente no comes menos horas, comes en menos horas: los suplementos correctos resuelven sus tres puntos débiles, mantener los electrolitos durante el ayuno, dar energía para entrenar sin comer y llegar a tu proteína diaria en una ventana más corta.
Dieta alta en proteínas: la guía completa para hacerla bien
Qué es una dieta alta en proteínas y cómo funciona
Una dieta alta en proteínas es simplemente un patrón de alimentación en el que aumentas la proporción de proteína respecto a lo que come la mayoría de la gente. No es una dieta milagro ni prohíbe grupos de alimentos: sigues comiendo hidratos y grasas, pero organizas cada comida alrededor de una buena fuente proteica.
Las cantidades que funcionan en la práctica se sitúan entre 1,6 y 2,2 g de proteína por kg de peso corporal al día. En fase de definición (déficit calórico), subir hasta 2,4-2,7 g/kg ayuda a preservar la masa muscular cuando comes menos.
¿Por qué funciona? Por tres motivos con buen respaldo científico:
Saciedad: la proteína es el macronutriente que más sacia, así que tiendes a comer menos sin pasar hambre.
Efecto térmico de los alimentos: tu cuerpo gasta alrededor de un 20-30% de las calorías de la proteína solo en digerirla y procesarla, mucho más que con las grasas o los hidratos.
Mantener y construir músculo: aporta los aminoácidos necesarios para reparar y hacer crecer el tejido muscular, sobre todo si entrenas fuerza.
Para quién es (y para quién no)
Encaja especialmente bien si te reconoces en alguno de estos perfiles:
Entrenas fuerza y quieres ganar o mantener músculo.
Estás en definición y buscas perder grasa conservando el máximo de masa muscular.
Te cuesta llegar saciado entre comidas y quieres controlar el apetito.
Eres una persona mayor y quieres frenar la pérdida de músculo asociada a la edad (sarcopenia).
No es la mejor opción, o conviene hacerla con supervisión, si:
Tienes enfermedad renal diagnosticada o la función renal comprometida: aquí la proteína sí debe ajustarse y necesitas el visto bueno de tu médico o nefrólogo.
Padeces ciertas condiciones hepáticas o metabólicas que requieren controlar la proteína.
Estás embarazada, en lactancia o gestionando una patología: consulta a un dietista-nutricionista o a tu médico antes de hacer cambios grandes.
Para una persona sana con riñones sanos, comer más proteína dentro de estos rangos es seguro. Si tienes dudas sobre tu caso concreto, coméntalo con un profesional sanitario.
Cuánta proteína y cómo repartirla
Reparte en 3-4 tomas
No basta con el total del día: el cuerpo aprovecha mejor la proteína si la repartes en 3 o 4 tomas de entre 0,3 y 0,4 g/kg cada una (unos 25-40 g para la mayoría). Cada toma con suficiente proteína estimula la síntesis de proteína muscular; concentrar casi todo en la cena rinde peor.
Whey y caseína para cerrar el hueco
La proteína en polvo no es obligatoria, pero es la forma más cómoda y económica de completar lo que te falta. La whey (suero) se digiere rápido y va perfecta alrededor del entrenamiento o cuando una comida se queda corta. La caseína se digiere despacio y libera aminoácidos durante horas, por lo que encaja muy bien antes de dormir o en huecos largos entre comidas.
EAA: los aminoácidos que importan
Los EAA (aminoácidos esenciales) son los 9 aminoácidos que tu cuerpo no fabrica y que deben venir de la dieta; son los que de verdad activan la construcción de músculo. En una dieta ya alta en proteína no son imprescindibles, pero resultan útiles si tu alimentación es de proteína de menor calidad (por ejemplo muy vegetal) o si quieres una toma ligera durante el entreno.
Digestión
Comer mucha proteína puede sentar pesado al principio. Ayuda repartirla bien, masticar despacio, elegir fuentes que toleres y, si usas polvos, optar por aislados (isolate) cuando la lactosa te da problemas. Si notas molestias persistentes, baja el ritmo y consúltalo con un profesional.
Ejemplo de un día de comidas
Ejemplo orientativo para una persona de unos 75 kg con un objetivo de aproximadamente 150 g de proteína al día. Ajusta las cantidades a tu peso y a tus calorías.
Comida
Alimentos
Proteína aprox.
Desayuno
3 huevos + yogur griego natural + avena
35 g
Comida
Pechuga de pollo (150 g) + arroz + verduras
45 g
Merienda
Batido de whey + crema de cacahuete en polvo
30 g
Cena
Pescado blanco o salmón (150 g) + patata + ensalada
40 g
Total aproximado: 150 g de proteína repartidos en cuatro tomas. Si entrenas por la noche o te acuestas con hambre, puedes cambiar parte de la merienda o de la cena por una toma de caseína.
Errores y consideraciones comunes
El mito del riñón
Es el bulo más repetido: "tanta proteína daña los riñones". En personas con riñones sanos no hay evidencia de que una dieta alta en proteínas cause daño renal; los estudios en deportistas y población sana no muestran perjuicio. La precaución con la proteína aplica a quien ya tiene enfermedad renal previa, y en ese caso debe seguir las indicaciones de su médico.
Otros errores frecuentes
Olvidar el resto de la dieta: más proteína no significa cero hidratos ni cero grasas. Necesitas energía e ingerir grasas para tus hormonas y tu salud.
Quedarte corto de fibra y verdura: al centrarte en la proteína es fácil descuidar frutas, verduras y legumbres. No lo hagas.
Beber poca agua: al subir la proteína conviene mantener una buena hidratación.
Repetir siempre la misma fuente: alterna carne, pescado, huevo, lácteos y proteína vegetal para cubrir todos los aminoácidos y no aburrirte.
Pasarte de calorías: la proteína también tiene calorías; si quieres perder grasa, el total del día sigue importando.
Si tienes cualquier patología o tomas medicación, habla con tu médico o con un dietista-nutricionista antes de subir mucho la proteína.
Suplementos clave para hacer esta dieta al 100%
Los suplementos no sustituyen a la comida, pero en una dieta alta en proteínas resuelven el problema real: llegar al objetivo diario y repartirlo bien sin tener que cocinar cinco veces al día. Estos son los que de verdad encajan:
Proteína whey (suero): la herramienta más rápida y económica para cerrar el hueco entre lo que comes y tu objetivo. Un batido resuelve 25-30 g de proteína de altísima calidad en segundos, ideal tras entrenar o cuando una comida se queda corta.
Caseína: de digestión lenta, mantiene el goteo de aminoácidos durante horas. Es la opción perfecta para la toma de antes de dormir o para los huecos largos entre comidas, justo donde la dieta suele fallar.
EAA (aminoácidos esenciales): aportan los 9 aminoácidos que activan la síntesis muscular. Suman calidad cuando tu proteína es más vegetal o cuando quieres una toma ligera y con pocas calorías durante el entreno.
Crema de cacahuete en polvo: añade sabor y algo de proteína a batidos, yogures y avena con mucha menos grasa que la crema tradicional, útil para subir proteína controlando las calorías.
Barritas de proteína: tu comodín para una toma fuera de casa; te ayudan a no saltarte ninguna de las 3-4 tomas cuando no tienes cocina cerca.
Elige uno o dos según dónde falles: la mayoría lo cubre casi todo con la whey y añade caseína si le cuesta la toma nocturna.
Conclusión práctica
Una dieta alta en proteínas es una de las estrategias más sencillas y con más respaldo para mejorar la composición corporal: más saciedad, más músculo preservado y un mayor gasto por digestión. La clave no es obsesionarse, sino apuntar a 1,6-2,2 g/kg (algo más en definición), repartir en 3-4 tomas y elegir fuentes de calidad.
Construye la base con comida real y usa los suplementos como lo que son: una ayuda para cerrar el hueco cuando la vida se complica. Y si tienes cualquier condición médica, especialmente renal, consúltalo antes con un profesional. Hazlo así y la proteína trabajará a tu favor de forma sostenible.
Tu stack de suplementos para esta dieta
En una dieta alta en proteínas el reto no es solo comer proteína, sino alcanzar el objetivo diario y repartirlo bien sin pasarte de calorías. Ahí los suplementos actúan como comodín para cerrar el hueco con proteína de calidad y practicidad, no para sustituir la comida real.
Su digestión lenta cubre la toma nocturna y los huecos largos entre comidas, liberando aminoácidos durante horas justo donde esta dieta suele quedarse coja.
Aporta los 9 aminoácidos esenciales que disparan la síntesis muscular, útil como toma ligera intra-entreno o para reforzar una dieta con mucha proteína vegetal.
Dieta mediterránea para deportistas: la guía completa
Qué es la dieta mediterránea y cómo funciona
La dieta mediterránea no es una dieta de moda ni un plan de dos semanas: es el patrón alimentario con más evidencia científica en salud. Grandes estudios (como el ensayo PREDIMED, realizado en España) la asocian a menor riesgo cardiovascular, mejor perfil inflamatorio y mayor longevidad. No promete milagros, pero es la base más sólida sobre la que construir tu alimentación como deportista.
Más que una lista de prohibiciones, es una forma de comer que da protagonismo a los alimentos reales y poco procesados. Sus pilares son:
Aceite de oliva virgen extra (AOVE) como grasa principal, para cocinar y en crudo.
Verduras y hortalizas en abundancia, presentes en cada comida.
Legumbres varias veces por semana, como fuente de proteína vegetal y fibra.
Pescado, sobre todo pescado azul (sardina, boquerón, caballa, salmón), 2-3 veces por semana.
Frutos secos al natural, fruta fresca y cereales integrales.
Consumo moderado de lácteos y huevos, y bajo de carne roja, procesados y azúcar añadido.
¿Por qué funciona tan bien? Porque combina grasas saludables (monoinsaturadas del AOVE y omega-3 del pescado azul), mucha fibra, antioxidantes y una densidad nutricional alta, con muy pocos ultraprocesados. Para el deportista, eso se traduce en un entorno interno que favorece la recuperación, controla la inflamación y protege la salud cardiovascular a largo plazo.
Para quién es (y para quién no)
La gran ventaja de este patrón es que es flexible y sostenible: no elimina grupos enteros de alimentos ni te obliga a pesar cada gramo. Encaja especialmente bien con determinados perfiles.
Para quién encaja muy bien
Deportistas de resistencia (running, ciclismo, triatlón, natación) que necesitan carbohidratos de calidad y buena salud cardiovascular.
Quien entrena fuerza o hipertrofia y quiere una base saludable sobre la que ajustar proteína y calorías.
Personas que buscan salud a largo plazo y sostenibilidad, más que un resultado exprés.
Deportistas amateur y de fin de semana que quieren comer bien sin complicarse la vida.
Para quién puede quedarse corta (o necesita ajustes)
Deportistas de fuerza máxima o culturismo avanzado con requerimientos de proteína muy altos: tendrán que reforzarla de forma consciente.
Atletas con volúmenes de entrenamiento enormes que necesitan muchísimos carbohidratos muy concentrados alrededor del ejercicio.
Personas con alergias o intolerancias concretas (legumbres, frutos secos, pescado, gluten), que deberán sustituir alimentos clave.
Ninguno de estos casos hace la dieta "imposible": simplemente exige adaptarla. Y en ningún caso sustituye el consejo individualizado de un dietista-nutricionista o de tu médico si tienes una patología.
Cómo adaptar la dieta mediterránea al deportista
La dieta mediterránea clásica está pensada para salud general, no para rendir en un entrenamiento exigente. La buena noticia es que se adapta con pocos ajustes. La clave es respetar sus pilares y modular las cantidades según tu deporte, tu volumen y tu objetivo.
Proteína: el ajuste más importante
El patrón mediterráneo tradicional tiende a ser algo bajo en proteína para un deportista. Las recomendaciones habituales rondan los 1,6-2,2 g de proteína por kg de peso al día según el objetivo (el rango alto, en fuerza/hipertrofia o en déficit calórico). Refuérzala con pescado, huevos, lácteos, legumbres combinadas con cereales y, si te cuesta llegar, un batido de proteína.
Carbohidratos: alrededor del entrenamiento
No temas a los carbohidratos: son tu combustible. En la dieta mediterránea vienen de cereales integrales, fruta, legumbres y tubérculos. Ajusta la cantidad a tu carga (orientativamente 3-5 g/kg en días suaves y 6-10 g/kg en deportes de resistencia con mucho volumen) y concéntralos antes y después de las sesiones más duras.
Grasas: calidad ante todo
El AOVE, los frutos secos y el pescado azul aportan grasas de altísima calidad. Mantenlas en torno al 20-35% de las calorías. No hace falta añadir grasa "porque sí": ya está integrada en el patrón.
Hidratación y sales
Si sudas mucho o entrenas con calor, cuida el agua y las sales. La dieta mediterránea aporta minerales de sobra en reposo, pero en sesiones largas o intensas puede tener sentido añadir electrolitos.
Un día de comidas de ejemplo
Este es un ejemplo orientativo para un día de entrenamiento, pensado para una persona activa de unos 70 kg. Ajusta las cantidades a tu peso, tu deporte y tu hambre real: es una guía, no una regla.
Comida
Qué comer
Aporte principal
Desayuno
Tostada de pan integral con AOVE y tomate, huevos revueltos y una pieza de fruta
Proteína, grasas buenas y carbohidratos
Media mañana
Yogur natural con un puñado de frutos secos
Proteína, calcio y grasas saludables
Comida
Lentejas guisadas con verduras y arroz integral, ensalada aliñada con AOVE
Carbohidratos, fibra y proteína vegetal
Antes de entrenar
Fruta fresca (plátano o dátiles) y un puñado pequeño de almendras
Energía rápida y sostenida
Después de entrenar
Batido de proteína con leche o bebida vegetal, o pescado azul con patata
Recuperación: proteína y carbohidratos
Cena
Sardinas o salmón al horno con verduras asadas y un poco de pan integral
Omega-3, proteína y micronutrientes
Fíjate en un detalle: el pescado azul aparece de forma protagonista, porque es la mejor fuente dietética de omega-3. El reto real es mantenerlo 2-3 veces por semana, semana tras semana.
Errores y consideraciones frecuentes
La dieta mediterránea es sencilla sobre el papel, pero hay tropiezos que se repiten mucho en deportistas. Evitarlos es la diferencia entre una dieta "aparentemente sana" y una que de verdad rinde.
Quedarse corto de proteína. Es el error número uno. Comer sano no equivale a comer suficiente proteína para entrenar; revisa que llegas a tus gramos diarios.
Tenerle miedo a los carbohidratos. Reducir el pan, el arroz o la fruta "para definir" suele penalizar el rendimiento y la recuperación. Ajusta, no elimines.
Pasarse con el AOVE sin contar calorías. Es sanísimo, pero muy calórico. Si buscas un objetivo de peso concreto, mídelo.
Comer poco pescado azul de verdad. Muchos dicen seguir la dieta pero apenas alcanzan una ración semanal, y ahí se queda corto el omega-3.
Confundir "mediterráneo" con vino y embutidos. El vino no es un pilar recomendable y los procesados no forman parte del patrón saludable.
Una nota importante y honesta: la suplementación y los cambios de dieta no sustituyen el consejo médico. Si tienes una patología (renal, cardiovascular, tiroidea), tomas medicación, estás embarazada o en período de lactancia, o presentas síntomas que te preocupan, consulta a tu médico o a un dietista-nutricionista antes de hacer cambios importantes. Ningún suplemento cura ni compensa una dieta desordenada.
Suplementos clave para hacer esta dieta al 100%
La dieta mediterránea aporta la mayoría de nutrientes en abundancia. Pero hay unos pocos que, por biología o por hábitos reales, cuestan de cubrir solo con comida, precisamente en el deportista. Estos suplementos no "mejoran" la dieta: tapan sus huecos concretos. Nada de fórmulas milagro; solo lo que tiene sentido en este patrón.
Omega-3 (EPA y DHA): el que más depende del pescado azul
El omega-3 marino es uno de los grandes protagonistas de la dieta mediterránea, pero solo si comes pescado azul de forma constante. Como en la práctica casi nadie llega a las 2-3 raciones semanales, un omega-3 concentrado asegura el EPA y DHA que apoyan la recuperación, el control de la inflamación y la salud cardiovascular.
Vitamina D3 + K2: el hueco que la comida casi no cubre
La vitamina D apenas está presente en los alimentos: depende sobre todo del sol. Y a pesar de vivir en un país soleado, el estilo de vida en interiores hace que el déficit sea muy común, incluso en deportistas. Suplementarla (mejor con K2, que ayuda a dirigir el calcio al hueso) apoya la salud ósea, la función muscular y la inmunidad.
Magnesio: el mineral que el entrenamiento agota
Frutos secos, legumbres y verduras aportan magnesio, pero el deportista tiene necesidades más altas y pierde parte por el sudor. Es clave en el metabolismo energético, la función muscular y la calidad del descanso, y es fácil quedarse corto aun comiendo bien.
Creatina: lo que la dieta mediterránea deja fuera
Aquí hay un matiz interesante: la carne roja es la principal fuente dietética de creatina, y la dieta mediterránea la limita a propósito. Por eso, en este patrón, suplementar creatina monohidrato tiene todavía más sentido; es uno de los suplementos con más evidencia para fuerza, potencia y masa muscular.
Proteína en polvo: para llegar a tus gramos sin desmontar la dieta
Al ser un patrón más vegetal y moderado en proteína animal, alcanzar los 1,6-2,2 g/kg puede costar. Un batido de proteína de calidad es una forma cómoda y económica de cerrar la brecha sin darle la vuelta a tu alimentación.
Conclusión: cómo empezar hoy
La dieta mediterránea es, probablemente, la mejor base de salud sobre la que un deportista puede construir su alimentación: evidencia sólida, sostenible y compatible con el rendimiento. No necesitas reinventarla, solo adaptarla.
Si quieres empezar hoy, quédate con lo esencial:
Haz del AOVE, la verdura, la legumbre y el pescado azul el centro de tu plato.
Asegura tu proteína diaria y coloca los carbohidratos alrededor del entrenamiento.
Cubre los tres huecos reales del patrón con suplementos honestos: omega-3, vitamina D3+K2 y magnesio, y valora creatina y proteína según tu objetivo.
Sé constante: el efecto de este patrón se construye con las semanas, no con un día perfecto.
Y recuerda: los suplementos suman sobre una buena dieta, nunca la reemplazan. Ante cualquier duda de salud, habla con un profesional. Con esa base bien puesta, tienes un plan realista para comer bien y rendir mejor durante mucho tiempo.
Tu stack de suplementos para esta dieta
La dieta mediterránea es una de las mejores bases de salud que existen, pero hay tres nutrientes que cuestan cubrir solo con comida —omega-3 (EPA/DHA), vitamina D3 y magnesio— y que el deportista necesita en cantidades altas. Ahí es donde un par de suplementos bien elegidos, sin humo, marcan la diferencia entre "hacerla" y "hacerla al 100%".
Aunque el pescado azul es un pilar de esta dieta, casi nadie llega a las 2-3 raciones semanales, y este omega-3 asegura el EPA y DHA que necesitas para recuperar y cuidar el corazón.
La vitamina D apenas está en los alimentos y depende del sol, así que suplementarla con K2 cubre el hueco más habitual de este patrón y apoya hueso, músculo e inmunidad del deportista.
Entrenar aumenta las pérdidas de magnesio por el sudor y, aunque frutos secos y legumbres ayudan, muchos deportistas se quedan cortos en un mineral clave para energía, músculo y descanso.
Como la dieta mediterránea limita la carne roja, principal fuente dietética de creatina, suplementarla es aquí una de las formas más respaldadas de sostener fuerza y potencia.
Al ser un patrón más vegetal y moderado en proteína animal, una whey de calidad te ayuda a llegar a los 1,6-2,2 g/kg de proteína sin desmontar la dieta.
Dieta flexible (IIFYM): la guía para contar macros sin prohibiciones
Qué es la dieta flexible (IIFYM) y cómo funciona
La dieta flexible, más conocida por sus siglas en inglés IIFYM (If It Fits Your Macros, "si cabe en tus macros"), no es una dieta de menús cerrados ni de alimentos milagro. Es un método: en lugar de decirte qué comer, te da unos objetivos diarios de calorías y de macronutrientes, y tú decides con qué alimentos los rellenas.
La idea de fondo está bien respaldada por la evidencia: tu peso lo determina el balance energético (las calorías que entran frente a las que gastas), y la composición corporal la determinan sobre todo las proteínas y el entrenamiento, no si un alimento es "limpio" o "sucio". Por eso en IIFYM no hay alimentos prohibidos: hay alimentos que cuadran mejor o peor en tus números.
La jerarquía de prioridades es sencilla y conviene tenerla clara:
1. Calorías totales — mandan sobre si subes, bajas o mantienes peso.
2. Macronutrientes — proteína, grasas y carbohidratos, que definen si ese peso es músculo o grasa.
3. Micronutrientes y fibra — de dónde salen esos macros (verdura, fruta, cereales, etc.).
4. Timing y suplementos — el ajuste fino, importante pero secundario.
De ahí sale la famosa regla 80/20: que en torno al 80% de tus calorías venga de comida real y densa en nutrientes (proteínas magras, verdura, fruta, cereales integrales, legumbres, aceites de calidad) y que el 20% restante sea flexible para tus caprichos —una onza de chocolate, una pizza el finde, un helado— siempre que cuadre en el total del día. Ni culpa ni castigo: matemáticas.
Cómo contar tus macros paso a paso
Contar macros parece técnico, pero se reduce a tres decisiones. Recuerda las equivalencias: 1 g de proteína = 4 kcal, 1 g de carbohidrato = 4 kcal y 1 g de grasa = 9 kcal.
1. Fija tus calorías
Estima tu gasto diario y ajústalo a tu objetivo: un déficit del 10-20% para perder grasa, mantenimiento para recomposición, o un superávit del 5-10% para ganar músculo. No hace falta que sea perfecto: es un punto de partida que corregirás según cómo evolucione tu peso.
2. Reparte los macros
Un reparto que funciona para la mayoría de personas que entrenan:
Proteína: 1,6-2,2 g por kg de peso corporal al día. Por encima de ~2,2 g/kg no se ha visto beneficio extra para ganar músculo (meta-análisis de Morton, 2018). Súbela hacia el rango alto si estás en déficit, porque protege el músculo y sacia.
Grasas: no bajes de ~0,6-0,8 g/kg (suelen ser un 20-35% de las calorías). Son necesarias para tus hormonas y para absorber vitaminas; recortarlas demasiado no compensa.
Carbohidratos: rellenan las calorías que quedan. Son tu combustible para entrenar fuerte, así que salvo excepciones no conviene demonizarlos.
3. Aplica el 80/20 y no olvides la fibra
Con los números fijados, prioriza comida real para el grueso del día y reserva el margen flexible para lo que te apetezca. Apunta a unos 25-35 g de fibra (aprox. 14 g por cada 1.000 kcal): es lo que más se descuida cuando alguien "solo mira los macros", y es clave para la digestión y la saciedad. Herramientas como una app de conteo y una báscula de cocina hacen el resto.
Ejemplo orientativo para una persona de ~75 kg en un déficit ligero (~2.250 kcal):
Macro
Objetivo
Calorías
Proteína
~165 g (2,2 g/kg)
~660 kcal
Grasas
~70 g (0,9 g/kg)
~630 kcal
Carbohidratos
~240 g
~960 kcal
Para quién es y para quién NO
La dieta flexible no es mejor ni peor que otras "a priori": la mejor dieta es la que puedes sostener en el tiempo. Estas son las señales de que encaja contigo:
Odias las dietas de menús rígidos y los alimentos "prohibidos", y las abandonas por aburrimiento o por saltártelas.
Te gusta llevar control, medir y ajustar (o al menos no te da pereza pesar la comida al principio).
Tienes un objetivo concreto —definición, volumen, rendimiento— y quieres precisión.
Quieres poder salir a cenar, comer en familia o darte un capricho sin tirar la semana por la borda.
Eres deportista o simplemente entrenas y quieres asegurar tu proteína sin renunciar a la vida social.
Y estas son las situaciones en las que puede NO ser la mejor opción para ti:
Antecedentes de trastornos de la conducta alimentaria o una relación difícil con la comida: contar cada gramo puede alimentar la obsesión. En este caso, evita el conteo estricto y busca apoyo de un profesional.
Prefieres la simplicidad: si pesar y anotar te agobia, un método por raciones o por el tamaño de tu mano puede darte el 90% del resultado con la mitad del esfuerzo.
Tienes condiciones médicas (diabetes, enfermedad renal, hipertensión, embarazo, etc.) que requieren pautas específicas: aquí manda tu médico o dietista-nutricionista, no una regla general de internet.
Contar macros es una herramienta, no una religión. Si te sirve para comer mejor y con más libertad, adelante; si te genera ansiedad, hay caminos más sencillos igual de válidos.
Un día de comidas de ejemplo
Así se ve un día que cuadra los objetivos de la tabla anterior (~2.250 kcal y ~165 g de proteína). Fíjate en cómo la proteína en polvo, la barrita y la crema de cacahuete sirven para rellenar huecos exactos, y en cómo el capricho del final cabe dentro de los números. Es una plantilla orientativa para ~75 kg: ajusta las cantidades a tus macros.
Comida
Alimentos
kcal
Prot
Carb
Grasa
Desayuno
Avena 60 g + 1 cazo de whey + plátano + 1 cda de crema de cacahuete en polvo
470
38
60
9
Media mañana
Yogur griego 200 g + arándanos + puñado de nueces (15 g)
300
22
20
14
Comida
Arroz 70 g (en seco) + pollo 175 g + verduras + 1 cda de AOVE
620
48
60
18
Merienda / pre-entreno
1 barrita de proteína + café
200
15
20
7
Cena
Salmón 150 g + patata 200 g + ensalada aliñada
550
40
45
22
Capricho (el 20%)
2 onzas de chocolate negro o un helado que cuadre
120
3
15
6
TOTAL
—
~2.260
~166
~220
~76
La regla práctica: proteína en cada comida, verdura o fruta en la mayoría, el carbohidrato alrededor del entreno y el margen flexible para lo que te apetezca. Cuadra igual de bien comiendo "perfecto" que reservando espacio para un antojo.
Errores y consideraciones comunes
La dieta flexible funciona, pero se tuerce por los mismos motivos casi siempre. Evita estos fallos:
Confundir "flexible" con "todo vale". El 20% flexible es 20%, no 60%. Si la mayor parte de tus calorías viene de ultraprocesados, cuadrarás los macros pero te faltarán micronutrientes, fibra y saciedad, y rendirás peor.
Olvidar la fibra y las verduras. Es el punto ciego clásico de quien "solo mira los números". Sin fibra, ni la digestión ni el hambre te acompañan.
No pesar la comida al principio. Calcular "a ojo" tiene un margen de error enorme; unas semanas usando báscula de cocina calibran tu ojo para el resto de tu vida.
Ser esclavo del gramo exacto. Acercarte a tus macros (±5-10 g) día a día es más que suficiente. La adherencia semanal pesa más que la perfección de un día.
Cambiar de objetivo cada semana. Da margen: revisa tu peso como media de 7-14 días y ajusta calorías solo entonces, no tras un mal pesaje.
Descuidar proteína y grasas por "hacer sitio" a caprichos. La proteína y un mínimo de grasa no son negociables; el margen flexible sale de los carbohidratos, no de recortar lo esencial.
Una nota importante y honesta: esto no es consejo médico. Si tienes cualquier condición de salud (diabetes, problemas renales, hipertensión, trastornos alimentarios, embarazo o lactancia), tomas medicación o simplemente quieres hacer las cosas con seguridad, consulta con tu médico o con un dietista-nutricionista colegiado antes de empezar. Ninguna guía general sustituye una pauta personalizada.
Suplementos clave para hacer esta dieta al 100%
En IIFYM ningún bote hace magia: lo que cuenta es cuadrar tus calorías y tus macros día tras día. Pero precisamente por eso, unas pocas herramientas te lo ponen mucho más fácil. No son "quemadores" ni promesas: son formas prácticas de llegar a tus números sin pasar hambre ni aburrirte.
Proteína en polvo: tu mejor aliada para cuadrar el macro más difícil
Alcanzar 1,6-2,2 g/kg de proteína solo con comida es, para la mayoría, lo más complicado del método. Un batido de whey aporta ~24 g de proteína de alto valor biológico casi sin grasa ni azúcar, así que te "gasta" muy pocas calorías y te deja carbohidratos y grasas libres para el resto del día (y para tus caprichos). Es logística pura.
Barritas de proteína: el capricho que cuadra
Las barritas resuelven dos cosas a la vez en una dieta flexible: calman el antojo dulce dentro de tus macros y te dan 10-20 g de proteína cuando comes fuera de casa y no puedes pesar nada. Son el ejemplo perfecto de "si cabe en tus macros, adelante".
Crema de cacahuete: sabor y grasa al gramo
La crema de cacahuete añade sabor y grasas de calidad, pero es muy calórica, así que hay que medirla. La versión en polvo es una gran aliada del IIFYM: tiene mucha menos grasa que la crema tradicional, lo que te permite dar ese sabor a tortitas o batidos y ajustar la grasa al gramo sin dispararte de calorías.
Creatina: rendimiento que no descuadra nada
La creatina monohidrato es el suplemento con más respaldo científico para fuerza y rendimiento (~5 g al día, sin fase de carga necesaria). Encaja de maravilla en IIFYM porque no aporta calorías que descuadren tus macros y funciona igual comas "limpio" o reserves espacio para un helado. Mejora tus entrenos, que es lo que de verdad esculpe el resultado.
Extras que suman: caseína y multivitamínico
La caseína (proteína de digestión lenta) ayuda a llegar a tu proteína diaria por la noche y sacia, algo muy útil si cuadras macros en déficit. Y un multivitamínico es un seguro barato para cubrir posibles huecos de micronutrientes esos días en que tu 20% flexible se lleva más protagonismo del habitual.
Conclusión práctica
La dieta flexible / IIFYM no va de comer mejor por arte de magia, sino de entender que mandan las calorías y los macros, y de darte libertad dentro de esos números. Si te quedas con una sola idea: 80% comida real, 20% para vivir.
Fija tus calorías según tu objetivo y repártelas: proteína primero (1,6-2,2 g/kg), grasas suficientes y carbohidratos al gusto.
Prioriza comida densa en nutrientes y fibra; deja margen para caprichos que cuadren.
Usa la proteína en polvo, las barritas y la crema de cacahuete para rellenar huecos, y la creatina para rendir más.
Mide al principio, sé constante y ajusta cada 1-2 semanas, no cada día.
Si tienes cualquier duda de salud, habla con un profesional: esta guía te orienta, no te diagnostica.
Hecha con cabeza, es de las formas más sostenibles de comer para quien entrena: sin culpa, sin alimentos prohibidos y con resultados que sí puedes mantener. Ese es el verdadero superpoder del método.
Tu stack de suplementos para esta dieta
En IIFYM no hay alimentos mágicos, pero sí herramientas que te ayudan a cuadrar los macros sin pasar hambre ni aburrirte: la proteína en polvo, las barritas y la crema de cacahuete rellenan huecos exactos de proteína o grasa, y la creatina mejora tu rendimiento al margen de lo que comas.
Cuadrar 1,6-2,2 g/kg de proteína es lo más difícil del IIFYM: un cazo aporta ~24 g casi sin grasa ni azúcar, dejándote carbos y grasas libres para tus caprichos del 20%.
La crema de cacahuete en polvo tiene mucha menos grasa que la normal, así das sabor a batidos y tortitas y ajustas tu macro de grasa al gramo sin dispararte de calorías.
Es el suplemento con más evidencia para fuerza y rendimiento, y encaja perfecto en IIFYM porque 5 g diarios no aportan calorías que descuadren tus macros.
El punto débil del IIFYM es descuidar micronutrientes al tirar del 20% flexible: un multivitamínico es un seguro barato para cubrir huecos los días menos variados.
Recomposición corporal: ganar músculo y perder grasa a la vez
Qué es la recomposición corporal y cómo funciona
La recomposición corporal (o "recomp") consiste en ganar masa muscular y perder grasa al mismo tiempo, en lugar de separarlo en las clásicas fases de volumen (superávit) y definición (déficit). El peso en la báscula puede moverse poco, pero tu cuerpo cambia: menos grasa, más músculo, mejor aspecto y más fuerza.
Durante años se dijo que era imposible, porque construir músculo parece requerir un superávit y perder grasa un déficit. La realidad es más matizada: el cuerpo puede tirar de la grasa almacenada como fuente de energía para apoyar la síntesis de proteína muscular. A esto se le llama partición de nutrientes, y funciona especialmente bien cuando se dan ciertas condiciones.
¿Por qué es posible?
Estímulo potente: el entrenamiento de fuerza envía la señal de "construye músculo", y el cuerpo prioriza esa reparación.
Proteína alta: aporta los ladrillos (aminoácidos) para reconstruir tejido muscular.
Energía disponible: comer en mantenimiento o déficit ligero permite que la grasa corporal cubra parte de las necesidades sin frenar el músculo.
No es magia ni un resultado rápido: es un proceso lento y progresivo en el que la constancia importa más que cualquier truco.
¿Es posible para ti? Para quién funciona y para quién no
La recomposición no funciona igual para todo el mundo. El margen de mejora depende sobre todo de tu punto de partida.
Para quién funciona mejor
Principiantes: si llevas poco entrenando, el músculo responde muy rápido al estímulo (las llamadas "ganancias de novato").
Personas con sobrepeso o grasa por perder: hay mucha energía almacenada disponible, lo que facilita ganar músculo mientras baja la grasa.
Vuelta al entreno tras un parón: la "memoria muscular" ayuda a recuperar masa perdida con relativa facilidad.
Personas que mejoran mucho su dieta y su descanso a la vez que empiezan a entrenar en serio.
Para quién es más difícil (o poco realista)
Personas ya delgadas y muy entrenadas: con poca grasa y años de entrenamiento, el margen se estrecha y suele rendir más alternar fases de volumen y definición.
Quien busca resultados rápidos: la recomp premia la paciencia, no la prisa.
Si tienes alguna condición médica, tomas medicación o partes de un peso muy alto o muy bajo, lo sensato es consultar antes con tu médico o un dietista-nutricionista colegiado para adaptar el plan a tu caso.
Las claves: calorías, proteína y entrenamiento de fuerza
La recomposición se sostiene sobre tres pilares. Ninguno funciona sin los otros dos.
1. Calorías: mantenimiento o déficit ligero
Aquí no buscas un déficit agresivo. Come en torno a tu mantenimiento o con un déficit pequeño (aproximadamente entre 0 y 300 kcal por debajo). Así das energía suficiente para rendir en el gimnasio y construir músculo, mientras la grasa va cediendo poco a poco.
2. Proteína alta: ~2,2 g/kg
La proteína es el nutriente estrella de la recomposición. Un objetivo práctico y bien respaldado es en torno a 2,2 g por kg de peso corporal al día (por ejemplo, unos 165 g para una persona de 75 kg). Repártela en 3-5 tomas para mantener el estímulo de construcción a lo largo del día.
3. Entrenamiento de fuerza
Es el motor de todo. Sin el estímulo de las pesas, un déficit hace que pierdas músculo en lugar de ganarlo. Prioriza ejercicios básicos (sentadilla, peso muerto, press, remo, dominadas) y aplica sobrecarga progresiva: subir poco a poco peso, repeticiones o series con el tiempo.
Recarbos alrededor del entreno
Colocar una buena parte de tus carbohidratos cerca del entrenamiento (antes y/o después) ayuda a rendir mejor, mantener la intensidad y recuperar el glucógeno. No necesitas nada exótico: arroz, patata, avena o fruta cumplen de sobra.
Paciencia
La recomposición se mide en meses, no en semanas. La báscula puede moverse poco; guíate mejor por fotos, medidas, cómo te queda la ropa y tus marcas de fuerza.
Ejemplo de un día de comidas
Este es un ejemplo orientativo para una persona de ~75 kg con un objetivo de ~165 g de proteína, comiendo cerca de mantenimiento y entrenando por la tarde. Ajusta cantidades a tu peso, tu hambre y tus horarios: es una plantilla, no una regla.
Comida
Alimentos
Proteína aprox.
Desayuno
3 huevos, 60 g de avena y 200 ml de leche
~28 g
Media mañana
150 g de yogur griego natural y una pieza de fruta
~15 g
Comida
150 g de pollo, arroz, verduras y un chorro de AOVE
~38 g
Post-entreno
Batido de proteína (30 g) con un plátano
~24 g
Cena
150 g de pescado, patata al horno y ensalada
~33 g
Antes de dormir
Caseína o requesón (200 g)
~25 g
Total aproximado: ~163 g de proteína. Observa cómo los carbohidratos principales (arroz, patata, plátano, avena) se concentran alrededor del entreno y las comidas grandes, y cómo la proteína se reparte en varias tomas.
Errores y consideraciones comunes
La recomposición fracasa casi siempre por los mismos motivos. Evítalos y vas muy por delante.
Déficit demasiado agresivo: recortar mucho las calorías sabotea la ganancia de músculo y el rendimiento. Recuerda: mantenimiento o déficit ligero.
Quedarse corto de proteína: sin ~2,2 g/kg, no tienes materia prima para construir. Es el error más frecuente.
No progresar en fuerza: repetir siempre los mismos pesos no genera estímulo. Busca sobrecarga progresiva.
Obsesionarse con la báscula: en una recomp el peso apenas se mueve. Mide con fotos, cinta métrica y fuerza.
Descuidar el descanso: el músculo se construye durmiendo. Dormir 7-9 horas es parte del plan, no un extra.
Falta de paciencia: abandonar a las 4 semanas porque "no pasa nada". Los cambios reales llegan a partir de 8-12 semanas.
Nada de esto son promesas ni afirmaciones médicas: son pautas generales de nutrición deportiva. Si tienes patologías, alergias, tomas medicación, estás embarazada o en periodo de lactancia, o simplemente tienes dudas sobre tu caso, consulta con un médico o un dietista-nutricionista colegiado antes de cambiar tu alimentación o suplementación.
Suplementos clave para hacer esta dieta al 100%
Ningún bote sustituye a comer bien, entrenar fuerte y dormir. Pero en una recomposición, donde comes cerca de mantenimiento y cada caloría cuenta, unos pocos suplementos bien elegidos te ayudan a llegar a la proteína alta, cubrir micronutrientes clave y rendir mejor sin apenas sumar calorías. Estos son los que de verdad encajan con esta dieta.
Proteína de suero (whey)
El pilar práctico: alcanzar 2,2 g/kg cada día solo con comida es difícil y llena mucho. Un batido de whey aporta ~24-30 g de proteína de rápida absorción con muy pocas calorías, ideal alrededor del entreno o para cerrar el objetivo del día.
Creatina monohidrato
La palanca más estudiada de todas. Ayuda a ganar fuerza y masa muscular y a mantener el rendimiento incluso en déficit ligero, que es justo el contexto de la recomposición. 3-5 g al día, todos los días.
Caseína
Proteína de digestión lenta, perfecta para la toma de antes de dormir: mantiene el aporte de aminoácidos durante la noche y te facilita llegar al objetivo proteico cuando el día se queda corto.
Omega-3
En un déficit con entrenamiento exigente, apoya la recuperación y la salud cardiovascular sin aportar prácticamente energía. Un básico de salud que encaja bien cuando entrenas fuerte.
Magnesio
Contribuye a la función muscular normal y a un descanso de calidad, dos cosas que se resienten cuando comes algo por debajo de mantenimiento y entrenas con intensidad.
Vitamina D3 (con K2)
Respalda la función muscular y ósea y es habitual tenerla baja, sobre todo con poca exposición solar. Cuidarla tiene sentido cuando el objetivo es construir músculo y entrenar con salud.
No necesitas tomarlos todos: la base es whey y creatina; el resto son apoyos según tu dieta, tus analíticas y tu estilo de vida.
Conclusión práctica
La recomposición corporal es real y perfectamente alcanzable, sobre todo si eres principiante, tienes grasa por perder o vuelves al entreno tras un parón. No es un truco ni una dieta milagro: es aplicar bien lo básico durante el tiempo suficiente.
Resumido en una frase: come cerca de mantenimiento, prioriza la proteína alta (~2,2 g/kg), entrena fuerza con sobrecarga progresiva, coloca tus carbohidratos alrededor del entreno, duerme bien y ten paciencia. Apóyate en whey y creatina como palancas, mide tu progreso más allá de la báscula y da al proceso al menos 8-12 semanas antes de juzgar los resultados.
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